LEE Y ESCUCHA
Los de la pandilla juegan al juego de las emociones. ¡Escuchad cómo se sienten y cómo lo expresan!
Maestra: Hoy vamos a jugar al juego de las emociones. El objetivo es adivinar el estado de ánimo a través de la mímica. ¿Alguna pregunta antes de comenzar?
Max: No, no es ese, Max. ¿Entonces cuál?
Maestra: Tranquilo, Max. Voy a mostrar una fotografía y cada uno de ustedes deberá expresar los sentimientos que les provoca y explicar por qué. ¿Estamos listos?
Eva: ¿Y quién gana?
Maestra: Todos ganamos, Eva. Este juego nos ayudará a comprender mejor cómo son y cómo se sienten nuestros compañeros y compañeras. Es una oportunidad para fortalecer nuestra empatía. ¿Estamos de acuerdo?
Eva: No sé si me convence. Venga, manos a la obra.
Maestra: ¡Así me gusta, Eva! Comencemos con la primera fotografía. ¿Alguien quiere compartir qué siente al verla?
Rita: Yo. Esta foto me provoca mucha alegría porque me encantan los animales, especialmente los perros. Este perro se parece mucho al perro de mi abuela. Me hace pensar en ella, en las tardes que vamos a pasear juntas cuando estamos en casa, sentadas en el sofá con la manta, y viene y se nos tira encima. Me trae recuerdos felices, por eso me siento contenta al verla.
Maestra: Muy bien, Rita. ¿Alguien más quiere compartir sus sentimientos?
Otro participante: A mí me hace sentir triste porque se parece mucho a Blues, el perrito que teníamos en casa cuando yo era más pequeño y que se murió hace dos años. Éramos inseparables, nos lo pasábamos muy bien paseando, yendo de excursión, jugando en el patio. Todos estos son recuerdos bonitos, pero estoy triste porque ya no está y ya no puedo jugar con él. Ahora tenemos a Niebla, y también la quiero mucho. No sé, tengo sentimientos contradictorios, es normal.
Maestra: Entiendo, es normal tener sentimientos encontrados cuando recordamos a seres queridos que ya no están. Es parte del proceso de duelo. Gracias por compartir tu experiencia. ¿Alguien más desea expresar sus emociones con respecto a la fotografía?
Nico: A mí me transmite tranquilidad. Me recuerda cuando voy a pasar el verano a casa de los abuelos, en medio de la montaña. Y cuando me levanto por la mañana y bajo de prisa para abrazar a Moreno, me siento muy bien. En esa casa, todo está en calma. Y cuando vamos a pasear con Moreno por el bosque, a menudo jugamos con los abuelos a adivinar el nombre de los pájaros que vemos. Ellos dicen que por la forma, los colores y la manera como cantan, se pueden saber cuáles son.
Maestra: ¡Muy interesante, Nico! Cada uno tiene sus propias asociaciones y experiencias. ¿Alguien más desea compartir sus sentimientos sobre esta fotografía?
Otro participante: Pues yo siento miedo. Sé que puede parecer extraño, pero a mí me dan un poco de miedo los perros. La gente tiene miedo de las ratas y de las cucarachas, ya sé que es más normal. A mí me gustan los perros, pero cuando son muy grandes como este, me da miedo que me salten encima o me muerdan. Si son pequeñitos o están tranquilos, puedo estar sin problema.
Maestra: Entiendo, cada persona tiene sus propios miedos y preferencias. Es importante respetarlos. Gracias por compartir tu perspectiva. Como podemos ver, expresar lo que sentimos nos ayuda a entendernos mejor y a comprender cómo una misma cosa puede provocar sentimientos muy diferentes dependiendo de la persona.